Habitar la otra.

Espejo y refugio


Habitar la otra de Arale Reartes explora la amistad como un espacio compartido que se construye a lo largo del tiempo. Moviéndose entre Barcelona y Nueva York, la serie reflexiona sobre la distancia, la presencia y los rituales que sostienen el vínculo. A través de una imaginería íntima y lenta, la exposición nos invita a considerar cómo nos convertimos en quienes somos a través de la otra.

Habitar la otra.

Habitar la otra.

Espejo y refugio


Habitar la otra.

Habitar la otra de Arale Reartes explora la amistad como un espacio compartido que se construye a lo largo del tiempo. Moviéndose entre Barcelona y Nueva York, la serie reflexiona sobre la distancia, la presencia y los rituales que sostienen el vínculo. A través de una imaginería íntima y lenta, la exposición nos invita a considerar cómo nos convertimos en quienes somos a través de la otra.


Arale Reartes pertenece a una generación de fotógrafas que entienden la imagen como un espacio de revelación íntima. Nacida en Barcelona, su práctica se despliega a través del autorretrato y de procesos lentos, casi meditativos, donde el tiempo no es un recurso técnico sino una sustancia emocional. En su trabajo, fotografiar no es simplemente capturar; es exponerse, habitarse y permitir que la experiencia transforme la imagen. Su sensibilidad convierte lo cotidiano en un territorio cargado de significado, donde lo visible y lo invisible entablan un diálogo delicado. 

Habitar la otra, propone un gesto íntimo y silencioso: mirar la amistad como un territorio construido en dos temporalidades. Lejos de cualquier noción idealizada del amor, la serie se instala en ese espacio más sutil donde el vínculo no se declara, sino que se habita.

El proyecto surge de una distancia geográfica concreta. Barcelona y Nueva York intercambiándose en el tiempo, pero lo que realmente se despliega es una reflexión sobre cómo los afectos sobreviven al desplazamiento. Las ciudades cambian, las rutinas se invierten; el vínculo, en cambio, encuentra nuevas formas de sostenerse. La cámara registra este tránsito lento, este proceso casi ritual en el que el paso del tiempo se redefine.

Las imágenes conforman un retrato del reconocimiento, de la experiencia de descubrirse reflejada en otra persona. Hay algo profundamente contemporáneo en esta serie: la amistad como elección consciente, como un espacio seguro donde la identidad se ensaya y se expande.

Los vínculos más esenciales no necesitan proclamarse; se construyen a través de la repetición de gestos compartidos, de la memoria acumulada y de la certeza silenciosa de saberse acompañada incluso en la distancia. Más que documentar una relación, la obra explora cómo los vínculos nos transforman y cómo, al habitar a la otra, también aprendemos a habitarnos a nosotras mismas.

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Lip & Cheek Cherry Blush

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Winter Perfume Oil

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