Colección: Dos pasos. Dos minutos.
La primavera no llega de golpe.
Llega despacio, con luz nueva, con aire que huele distinto.
Y antes de recibirla, la piel necesita soltar. El frío acumulado, la calefacción, las capas de protección que ya no hacen falta. Limpiar en primavera no es borrar el invierno. Es preparar la piel para que lo nuevo pueda entrar.
Una limpieza no basta. Hay una segunda capa, más profunda: el exceso de grasa, los poros cargados, la textura que el invierno deja atrás. Para eso hace falta un segundo paso.